EJERCITA TU MEMORIA

La memoria es un almacén de recuerdos de un funcionamiento en ocasiones desconcertante

Tener una buena o mala memoria depende de muchos factores; entre otros, de la capacidad de concentración, el nivel de estrés, la dieta, la edad, la tendencia genética, la calidad del sueño, los hábitos tóxicos o la actividad intelectual.

El cerebro es un órgano que necesita actividad para ofrecer un rendimiento adecuado a sus posibilidades. Si no se ejercita, disminuye su capacidad para pensar y recordar.

Ahora que tienes más tiempo, es el momento de prestarle atención a tu memoria.

  • Ejercítala con actividades sencillas que además sean entretenidas, como los pasatiempos: haz crucigramas, sudokus, sopas de letras, juega a las cartas...
  • ¿Tienes nietos?. Ayúdales a hacer los deberes, enséñales los juegos de siempre como el parchís, la oca, las parejas... Sólo necesitarás un poquito de paciencia...
  • Puedes apuntarte a talleres de actividades en los que, además de mejorar la memoria y la atención, te diviertas, encuentres nuevas aficiones y, por qué no, incluso descubras en ti nuevas facetas desconocidas hasta ahora.
  • La lectura también es muy importante, ya que con ella, además, también mejoras la comprensión y el vocabulario. Incluso algo tan sencillo como leer el periódico todos los días te permite no sólo estar informado, sino también, sentirte partícipe de la comunidad en la que vives y comentar las noticias con los vecinos y amigos.

Debes saber que la asimilación y memorización de lo que hemos aprendido a lo largo del día se consolida durante el sueño, por eso, es necesario dormir las horas suficientes por la noche.

En tus manos está retrasar el proceso de pérdida de memoria

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